Es un hesperidio globoso o apenas piriforme, de hasta 15 cm de diámetro. Está recubierto de una cáscara gruesa, carnosa, despegada del endocarpo, de color amarillo o rosáceo, con glándulas oleosas pequeñas y muy aromáticas, rugosa. Tiene 11 a 14 carpelos, firmes, muy jugosos, dulces o ácidos según la variedad, separados por paredes membranosas de característico sabor amargo que contienen pulpa de color que va del amarillo pálido al rojo muy intenso. Las semillas son escasas, de hasta 1,25 cm de largo, normalmente poliembriónicas, lisas, elípticas o apicadas, blancas por dentro.
Como en frutos de otras especies de origen tropical o subtropical, se requiere la exposición de los pomelos a temperaturas de 10-15 °C, con humedad relativa de 85-90 % para su conservación industrial en estado fresco. En esas condiciones, la vida en postcosecha puede prolongarse durante 6 a 8 semanas. La exposición a temperaturas inferiores puede generar daño por frío y pérdida de jugosidad.
El pomelo es un fruto no climatérico, y su producción de etileno es muy baja.2 La sensibilidad de los frutos a la presencia de etileno se clasifica como moderada.3 Las respuestas a la aplicación de atmósferas controladas (O2 3-10 %; CO2 3-10 %) fueron pobres, y no hay respuesta de interés tecnológico al 1-metilciclopropeno, inhibidor de la acción del etileno.
El pomelo se consume sobre todo fresco. Cobró popularidad a partir de fines del siglo XIX, cuando los productores de América Central y Florida comenzaron a exportar su producción a los Estados Unidos. Se lo aprecia por su bajo valor calórico y gran contenido de vitamina C; suele consumirse en el desayuno, solo o ligeramente endulzado con miel, azúcar o compuestos artificiales.
A veces se prepara horneado o braseado ligeramente como aperitivo, o se combina con otras frutas y vegetales en ensalada. En los países anglosajones la preparación en almíbar es frecuente, así como la elaboración de mermeladas. El jugo se utiliza fresco o deshidratado como bebida refrescante; el vino y el vinagre obtenido del mismo es excelente, aunque caro. La cáscara del pomelo es rica en pectina, por lo que se emplea en la elaboración de conservas de otras frutas.
